Cuando tomamos la decisión de poner un negocio propio, no sólo lo hicimos porque teníamos una idea que funciona y que genera utilidades, sino que también fue un gran paso y mucho riesgo que decidimos aceptar. La idea fue ese catalizador que se convirtió en un sueño, y así como en aquel entonces fue lo que nos empujó para iniciar este camino de aventuras, es lo que hoy en día se necesita más para poder salir adelante.
“Tranquilos que el puente es seguro” – Palmas
Dicen que incluso el camino más largo comienza por el primer paso. Imaginemos pues que en aquél entonces estábamos al borde de una barranca y que nosotros deseamos llegar al otro lado. ¿Cómo podemos hacerlo? En ese caso lo mejor sería un puente, pero si no existe, esa es nuestra primer labor.
Igual sucede con ese sueño o idea que teníamos al principio, nos veíamos al borde de un precipicio, sin medios para llegar al otro lado. Pero nos armamos de valor y hemos construido un puente que es nuestra empresa, para poder llegar al otro lado. Ahora, viene esta crisis, que la comparamos con el viento que hace que nuestro puente se tambalee y se mueva como puente colgante. Si fuimos capaces de cimentar bien y amarrar perfectamente nuestro negocio desde un principio, podemos seguir dando pasos hacia adelante para lograr nuestro objetivo: llegar a la otra orilla.
Es aquí donde muchos se caen. Incluso, los que se llenan de pánico y miedo, terminan lanzándose al precipio. Los que tienen vértigo se paralizan y no pueden ni avanzar ni retroceder, y si se cae el puente, ellos se irán también. La idea aquí es enfrentar el resto que tenemos y ponernos a trabajar. Entender que si no hacemos nada por nuestro puente, nos vamos a caer. Igual con la empresa. Si no sabemos qué está mal, hay que acudir con gente que nos asesore. Si ya sabemos qué está mal, hay que corregirlo.
Quizás pienses que el dinero es lo que más necesita una empresa para sobrevivir. Déjame te digo que no. Lo más importante es el recurso humano, comenzando por ti, el que se arriesgó a construir y dar los primeros pasos. Entonces, si al inicio estabas en peores condiciones, e incluso sin el beneficio de tu negocio, ¿por qué hoy te dejas vencer?
Hay que tomarnos una pausa. Pensar qué es lo mejor. Si hay que retroceder para fortalecerte, hazlo. No importa que por el día de hoy des un paso atrás. Lo importante es que mañana podrás dar dos o tres pasos más porque habrás reforzado el puente que has construido.
Ésta es una invitación para que a pesar de los problemas y las malas noticias que oímos a diario, recordemos que esto también pasará. No importa si hoy se ve nublado. Hay que estar listos para cuando salga el sol.
Tweet
Delicious
Digg This Post
Ping This Post
Reddit
Stumble This Post