“Un amigo recibió una fuerte cantidad de dinero por una herencia inesperada. Tan pronto tuvo ese dinero se dio cuenta que debía tomar una decisión la cual podría cambiar su vida. “ ¿Qué harías tú?
Sí estuviéramos en una situación parecida, sería de mucha utilidad el conocer nuestras características individuales para saber qué camino elegir. Por ello, quiero citar algunas “personalidades financieras” y mencionar algunos consejos para que puedan encaminar sus metas económicas.
LOS CONSUMISTAS
Son desordenados en su manejo financiero. Tienen como valores vivir el momento sin preocuparse por el dinero y divertirse sin pensar en lo que vendrá después. Son aventureros, tomadores de riesgos en su vida, aunque suelen huir de las cuestiones financieras. Viven con tarjetas de crédito al tope y sin ahorro, Gastan más de lo que ganan, y se acaban sus ingresos antes de lo que imaginan. A este tipo de personas les conviene establecer un plan de ahorro automático. Si en la empresa donde laboran cuentan con una caja de ahorro que opere mediante el sistema de descuento por nomina, es ideal para controlar sus ahorros.
LOS ORDENADOS
Gastan cuidadosamente sus recursos. Les gusta ahorrar, planear para el futuro y distribuir su dinero de manera ordenada. Anotan todo lo que consumen, llevan un presupuesto y fijan metas a seguir. Desembolsan poco en si mismos. En las inversiones son igualmente conservadores: no les gusta arriesgar su dinero con el fin de ganar más en el futuro. Les funciona establecer presupuestos y metas financieras, y ahorrar para su persona. Sin embargo, deben hacer planes más flexibles para su economía, que al mismo tiempo cumplan sus principales metas financieras de mediado y largo plazo, pero también considerar satisfactores a corto plazo, para que puedan disfrutar la vida de mejor manera.
LOS ILUSIONISTAS
No piensan en el dinero, ni siquiera para gastarlo. Buscar satisfacer un sueño y dejan de poner los pies sobre la tierra. Constantemente cambian de trabajo o incluso de profesión, en buscar de darle un mejor significado a su vida. Se guían por emociones. Por ello, el manejo de su dinero lo hacen desde un punto de vista emocional. Es decir, si quieren sentirse protegidos, deben comprar un seguro de vida. O, si desean una sensación de control, pueden asociarlo al pago de una deuda o de un plan de ahorro a largo plazo. Les conviene vivir asesorados por un especialista financiero con el cual puedan establecer una conexión que les permita conocer sus sueños y sus emociones.
LOS COBARDES
Les da miedo tener dinero, porque se lo pueden gastar. Les da miedo atesorarlo, por temor a que pierda su valor. Les da miedo invertirlo, por temor a perderlo. Están paralizados, en el aspecto económico, por su miedo, esta personalidad es la mas difícil de manejar financieramente, porque a todo le encuentran una razón para no hacerlo. Para ellos, la mejor herramienta es utilizar su miedo positivamente. Usar su miedo para que piensen qué pasaría si llegan a una edad adulta donde ya no puedan trabajar y sin dinero, o bien, si tienen que enfrentar una enfermedad o un terremoto. Los seguros suelen ser productos ideales para ellos, incluso los de ahorro o inversión.
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